• 09·01·2019 23:09
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Un triunfo, un empate y una práctica

Un triunfo, un empate y una práctica

Para ganar juego y confianza. En dos partidos de 60 minutos, el plantel de Olimpo esta tarde jugó ante Liniers su primer amistoso de la pretemporada y el balance de resultados fue positivo: los titulares le ganaron 1-0 a Liniers y los suplententes empataron 1-1.

Con los mismos jugadores de campo que en los trabajos tácticos de ayer, y sin cambios a lo largo de la hora de juego, en el partido principal Marcelo Broggi mandó a la cancha a: Holgado; Lacunza, Orozco, Sánchez, Iberbia; Graciani, Lazo, Vega, Llambay; Vidal y Rodríguez.

De a ratos, especialmente en los primeros minutos, el Aurinegro logró controlar la pelota pese a la presión intensa y ordenada del rival. Y cuando el Chivo logró salir rápido por los costados en algunos casos pudo lastimar a espaldas de Lacunza e Iberbia, pero la zaga central despejó todo peligro y así la primera media hora se consumió sin situaciones de gol.

Lazo no sufrió su prueba como mediocampista central, Vega fue criterioso para clarificar juego, Llambay fue astuto para encontrar espacios y entre Lacu y Graciani repitieron los desbordes que tanto le aportaron al equipo el semestre pasado. Pero la victoria no está vinculada a ninguno de esos méritos sino a un golpe de suerte: a los 21 del segundo tiempo Áxel Rodríguez remató débil y parecía una atajada segura, pero la pelota se escurrió entre las manos del arquero.

Después de la victoria el equipo alternativo del Aurinegro también tuvo su hora de juego. Los once fueron: Viola (Villar); Bohigues (Osinaga), Cattaneo, Ferreyra, Santos; Mayer, Díaz, Belleggia (Otondo), Coacci; Pierce (Argüello) y Katz (Barragán). La historia empezó mal porque enseguida Liniers aprovechó una desatención defensiva en un lateral para convertir, y más allá de algún desborde de Coacci los de Broggi no encontraron caminos confiables hacia la igualdad.

Sin previo aviso, a los tres minutos del segundo tiempo Nicolás Katz fue la solución, primero peleando una pelota en mitad de cancha y en la continuidad de la jugada encarando hacia el área hasta definir cruzado. El gol hizo crecer la confianza del equipo y el ataque directo fue la vía para aprovechar la superioridad física de los delanteros sobre sus marcadores, pero nada fue suficiente para romper el empate en un juego con muchas imprecisiones.

Tom Wichter 

(Fotos: Ayelén Angerami.)

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