“Nadie me quita el orgullo de haber sido capitán de este grupo”

“Nadie me quita el orgullo de haber sido capitán de este grupo”

En los últimos partidos la cinta se la pusieron Villarruel y Tellechea, pero la historia va a hacer justicia y recordará que Cristian Villanueva fue el capitán de un grupo fuerte que dejó a Olimpo en Primera. Por eso, sin transpiración pero empapado de alegría, fue de los primeros protagonistas que Auriengro Web buscó en ese vestuario del estadio Minella inundado de abrazos, llantos y alegrías.

Y el Titi, que en sus respuestas cada tanto se emociona y lo avisa para no quebrarse del todo, se abrió al diálogo como pocas veces: su situación hace un año, la pretemporada de verano, su rendimiento, la última lesión, Champagne, su familia, las amenazas que recibió, el final de su contrato…


-Dos ascensos a Primera, la permanencia en cancha de Quilmes, también en 2013 con Perazzo… ¿Imaginabas repetir un logro así con Olimpo y encima siendo capitán?

-Después de tantos años sabía que en algún momento iba a tener esta responsabilidad, pero desde el primer día Mario se apoyó mucho en mí y sinceramente no me lo esperaba. Fue una responsabilidad linda pero también complicada. Siempre traté de hacer lo mejor para hablar con mis compañeros, estar pendiente de ellos, y por suerte salió todo bien porque pese a los altibajos hicimos una campaña espectacular.

-Los principales referentes del grupo no compartieron muchos partidos adentro de la cancha. ¿Eso explica todavía más la importancia del vestuario y su liderazgo? 

-Junto a Jony (Blanco) y el Chori (Vega), que hace mucho estamos en el club y lo sentimos nuestro, sabíamos que si se lograba el objetivo íbamos a tener mucho que ver. Por más que el Chori no haya jugado mucho y Jony volvió al equipo en los últimos tres partidos.

-¿Internamente ya sabías que te ibas a perder los últimos tres partidos después del esguince contra Ferro? 

-El que lo sabía era Tuma, que es mi amigo y por eso no me lo dijo. Él tenía claro que no iba a llegar a ninguno de los partidos y cuando quedo descartado para el partido con Aldosivi me lo confesó. Me dijo que no me lo quería decir antes, y que me quería inmovilizar el pie para que no lo fuerce más. Que quede claro que cuando terminó el partido con Huracán nosotros fuimos los primeros que le dijimos a Mario que por la Copa Argentina queríamos jugar los mismos.

-¿Adentro de la cancha fue tu mejor año en cuanto a rendimiento?

-Todo el mundo me lo dice, pero creo que tuve mejores. Sí fue el año en el que más importante me sentí. El técnico confió y se apoyó mucho en mí, y con errores y aciertos traté de retribuirle esa confianza. Y cuando no estuve al 100% de mis posibilidades le dije que prefería que estuviera otro porque para jugar el descenso hay que estar pleno.

-El resultado de cada semana va tapando el anterior, pero en estos momentos desde tu lugar de líder debe ser inevitable acordarse de Los Andes, Santamarina, las salidas de muchos compañeros… Muchos los creían descendidos.

DT y Capitán. Villanueva contó que hace un año Sciacqua lo quiso llevar a Gimnasia de Jujuy.

-Tuvimos una pretemporada mala, en la que veíamos que se iba gente importante y necesaria. Además no cobramos, no por culpa del club sino de la AFA. Era todo cuesta arriba. Pero muchos jugadores este semestre encontraron su mejor momento. Telleceha y Villarruel por ejemplo, y eso me pone muy contento por lo que se esforzaron. En todo el semestre le descontamos 17 puntos a Quilmes y 11 a Aldosivi, algo que solamente nosotros creímos que era posible.

-Nombraste a Tellechea y Villarruel. ¿Qué otras situaciones puntuales o individuales creés que fueron fundamentales para este éxito?

-Me saco el sombrero con los dos refuerzos que se animaron a venir y poner la cara en una situación que no era normal. Gabbarini jugó siempre en equipos grandes y su jerarquía no la tiene cualquiera. Destaco también al cuerpo técnico con los que hemos tenido miles de charlas, acuerdos y desacuerdos, pero siempre se apoyaron en los más grandes. Me emocionan las ganas de entrar a una cancha y demostrar que muchos todavía tenemos hilo en el carretel. Nadie me quita el orgullo de haber sido capitán de este grupo.

-Una de las bajas del verano fue Champagne y quienes estuvieron cerca del plantel lo saben: Nereo se fue, pero no se fue. 

-Los amigos siempre están. Ahora está disfrutando de sus vacaciones, merecidas las tiene, pero me mandó un mensaje ni bien terminó el partido. Lo leí pero no lo pude responder, igual él sabe cómo me siento.

-¿Es más fácil o difícil ser capitán después de Nereo? ¿Cuáles fueron las principales dificultades de tu nuevo rol?

-No era fácil fijarse que a los chicos les paguen el alquiler, ver si un compañero cobró lo que correspondía y otras cosas que como referente hay que afrontar, como cuando decidimos no viajar a jugar amistosos o parar el primer día de la pretemporada.

-Ya rebobinamos hasta el verano, ahora te llevo un poco más atrás: julio de 2016, renovación de contrato, la puerta abierta para que te fueras porque no eras la primera opción del DT de ese momento… ¿Llegaste a sentirte afuera de Olimpo?

-Me había llamado Mario (Sciacqua) de Gimnasia para irme a Jujuy, estuvimos negociando hasta último momento y no se dio. Son las vueltas que tiene el fútbol. Sabía que si superaba las lesiones iba a poder jugar, y lo hice muy bien en los primeros seis meses y después también. Por eso si me tengo que ir del club va a ser con la frente bien alta.

-El viernes se termina tu contrato. ¿Qué pasa con Villanueva y Olimpo a partir del 1 de julio?

-Por empezar la familia Villanueva va a tener diez días de vacaciones. Romina, Lucía y Pía se lo recontra merecen. Me bancaron caras de orto, enojos, puteadas… No es fácil ser la mujer de un jugador de fútbol. Han pasado por la puerta de mi casa a gritar que pongamos huevos porque no nos podíamos ir al descenso. Así que estos días se los dedico a ellos para pensar qué me conviene a mí y mi familia.

-¿Alguna otra dedicatoria?

-Esto no se lo dedico a esa gente que pasó por mi casa a putear, sino al hincha que fue a la cancha, se cagó de frío, que alentó y renegó por pagar la entrada contra Boca. A los que siempre estuvieron y apoyaron.

Tom Wichter

(Fotos: Eugenio Andrés.)

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