¡QUÉ PUNTAZO, PAPÁ!

¡QUÉ PUNTAZO, PAPÁ!

Para pelear la permanencia no hay que entender solamente de matemáticas. Y por eso en los hinchas de Olimpo, en estos 15 años con mucha experiencia en la materia, hay unanimidad: el equipo de Sciacqua sigue en descenso directo pero consiguió un punto muy valioso hoy a la tarde ante Independiente en Avellaneda.

Entre tantos, uno de los factores que más valoriza el empate es la dificultad que propuso el rival. La jerarquía individual y colectiva del Rojo, la movilidad de sus hombres de mitad de cancha hacia adelante, la elaboración mecanizada pero al mismo tiempo diversa e impredecible; hicieron que el orden defensivo del Aurinegro fuera un desafío permanente.

No fue cuestión de afianzarse atrás y empezar a construir a partir de eso porque cada jugada era una historia distinta. Por abajo, por afuera, por un callejón, por otro, rotación permanente, la búsqueda a Albertengo para que la aguantara o la apertura para que los laterales se proyectaran… Insufribles.

Aunque Olimpo hizo un esfuerzo colectivo muy grande para no ser lastimado, en el camino hubo algunas piedras: la amarilla a Tellechea antes de los 15 minutos, la dificultad para encontrar el desborde de Pizzini o Caballuci, la diferencia de velocidad de Barco en relación a Parnisari, y la dificultad de los mediocampistas internos (especialmente de Pérez Guedes) para asociarse con sus compañeros.

Desde el centro hacia adelante y los costados. Pizzini, otra vez desequilibrante cuando Olimpo cambió su dibujo táctico.

La piedra más grande, claro, fue el gol de Albertengo a los 35 minutos. Dolió porque se gestó en un pase aéreo y frontal, el último recurso que el desarrollo de juego sugería; y preocupó porque Independiente en ventaja y con espacios pocas veces permite revancha.

Como ante Newell´s, como ante Ferro, la carta de Sciacqua fue el 4-2-3-1 con Pizzini partiendo desde el centro. El DT modificó el dibujo a los 40 minutos del primer tiempo y lo pulió en el descanso. Y por esa vía, antes de que el toqueteo local se apoderara del estado de ánimo de la noche, el Aurinegro provocó ese par de pelotas paradas que tras una segunda jugada derivó en el gol de Carlos Rodríguez.

La resistencia posterior al 1-1 fue un poco más llevadera que la del primer tiempo. Parnisari solidificó su zona, Blanco recuperó algo de la confianza perdida en los últimos partidos, Gabbarini respondió, y como Pancho siguió incomodando en esa posición detrás de Coniglio al menos en algún momento la sensación de peligro también se trasladó al arco de Campaña.

El lapso más complicado fue el último cuando Mayer, Vidal y Troyansky dieron la cara en lugar de tres titulares experimentados e indiscutidos que ya no podían hacerlo. El aguante se justifica por la forma: en el Día del Padre los jugadores defendieron la amarilla y negra como si fuera un hijo.

Tom Wichter

(Fotos: Eugenio Andres.)


SÍNTESIS

Independiente (1): Campaña; Bustos, Franco, Tagliafico, Sánchez Miño; Domínguez, Erviti; Rigoni, Barco, Benitez; y Albertengo. DT: Ariel Holan.

OLIMPO (1): Gabbarini; Parnisari, Cabral, Rodríguez, Pantaleone; Blanco; Pizzini, Tellechea, Pérez Guedes, Caballuci; y Coniglio. DT: Mario Sciacqua.

Goles: PT. 35´Albertengo (I). ST. 5´Rodríguez (O).

Cambios en Olimpo: ST. 32′ Vidal x Caballuci, 39′ Mayer x Coniglio y 43′ Troyansky x Tellechea

Árbitro: Fernando Espinoza.

Estadio: Libertadores de América.

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